martes, 2 de junio de 2015

¿Cómo enfrentan la vida las personas inteligentes?

 
¿En qué piensas cuando escuchas que alguien es “inteligente?” ¿Evocas la imagen de una persona capaz de responder todos los cuestionarios de trivia y de obtener notas muy altas en los exámenes? Pues luego de los muchos descubrimientos que la ciencia ha realizado sobre el funcionamiento del cerebro y las capacidades cognitivas, han surgido nuevas e interesantes teorías sobre la inteligencia, sobre qué es realmente y sobre cómo la usamos.
 
Hoy podemos afirmar que la inteligencia no se encuentra ligada exclusiva y necesariamente con el hecho de ser intelectualmente “brillante”. Debemos aprender a ver a la inteligencia desde un punto de vista más integral, por lo cual ser realmente inteligente también implicaría aspectos tales como ser creativo, reflexivo, sensible e incluso humilde.
 
Teniendo en cuenta este concepto bastante diferente al tradicional, podemos reflexionar sobre algunos rasgos comunes en la mayoría de estas personas, o por decirlo de otro modo, de qué manera encaran su existencia quienes se destacan del resto.
 
 
¿Cómo enfrentan la vida las personas inteligentes?
 
 
Primero: Aceptan que el fracaso es necesario para crecer, pero no permiten que un error les impida llegar a los logros que se han fijado. Los hábitos de las personas listas tienen mucho que ver con enfocarse en el presente. Aquellos que ponen la inteligencia a trabajar en su favor evitan repasar innecesariamente sus tropiezos pasados.
 
Segundo: Creen en el poder de la mente; conocen la necesidad de evitar los pensamientos negativos, pues saben que la negatividad atrae consecuencias desfavorables. No quiere decir que, por ello, no tengan problemas. La diferencia entre los más inteligentes y el resto es que los primeros enfrentan las dificultades, las resuelven y pasan a lo que sigue.
 
Tercero: No se preocupan por la opinión de los demás. Para llevar un estilo de vida así es necesario evitar prestar demasiada atención a lo que otros piensen de nosotros. La verdad es que nunca le daremos el gusto a todo el mundo, así que es mejor vivir adecuados a nuestras propias normas, ajustándonos a nuestra propia definición de éxito.
 
Cuarto: No pierden el tiempo. Las personas consideradas inteligentes han logrado establecer hábitos que les ayudan a trabajar de forma más eficaz sin tener que trabajar más. Un detalle muy importante: saben que cuando la mente está cansada, es inútil forzarla a lograr más. Toman un descanso cuando se sienten rebasados, lo que les ayuda a volver a su tarea con más fuerza y claridad.
 
Quinto: Evitan la soberbia y la ingratitud. Las personas verdaderamente inteligentes saben que tienen capacidades limitadas, al igual que todos los seres humanos. Consideran que su valor está en lo que son y no en lo que tienen y son conscientes de que solos no lograrían nada, lo cual los pone en sintonía con el resto de la humanidad. Las personas inteligentes colaboran con los demás y, a su vez, agradecen la colaboración, una pauta clave para la felicidad.
 
Una persona inteligente sabe lo poco que sabe, se ve a sí mismo como una pequeña pieza de un vasto mundo, pero también comprende que tiene un enorme potencial para hacer cosas grandiosas, pues su corazón y su mente no tienen límites.

Publicado el martes, 2 de junio de 2015 por @Cyberprimo

sábado, 9 de mayo de 2015

Frases budistas que cambiarán tu vida

 
Muchas personas preferimos referirnos al budismo más como una filosofía de vida que como una religión. El budismo es una de las religiones más antiguas que aún se practica por unos 200 millones de personas en todo el mundo.
 
¿Cuál es el secreto de esta filosofía?
 
Lo que ha facilitado que esta filosofía o religión perdure a lo largo del tiempo y continúe ganando seguidores es la sencillez en como trasmiten mensajes llenos de sabiduría que permiten mejorar realmente nuestra calidad de vida.
 
Para su entendimiento e integración de significado no tenemos por qué hacernos seguidores de esta religión. Tan solo es necesario abrir nuestro corazón y llevar a cabo una apertura mental con ilusión.
 
Hoy te presento las mejores frases budistas que te cambiarán la vida:
 
 
-El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional. Teniendo en cuenta que a las personas solo nos puede dañar aquello a lo que le damos importancia, evitar el sufrimiento inútil puede consistir simplemente en dar un paso atrás, desligarse emocionalmente y ver las cosas con otra perspectiva.
 
Lleva práctica y tiempo, pero merece la pena llevar a cabo este gran aprendizaje. Como guía para ello, otra frase budista nos da una pista de como comenzar: “Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos”.
 
-Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora. Solemos pensar solamente en el pasado o estar excesivamente preocupados por el futuro. Esto nos lleva a no vivir el momento y que nuestras vidas pasen de largo sin ser conscientes. El budismo nos enseña el aquí y ahora. Por tanto, debemos aprender a estar plenamente presentes, a disfrutar de cada momento como si fuera el único.
 
-Cuida el exterior tanto como el interior, porque todo es uno. Para encontrar un verdadero estado de bienestar es imprescindible que mente y cuerpo estén en un equilibrio. No centrarnos demasiado en el aspecto físico o, por el contrario, en el aspecto interior nos ayudará a sentirnos más plenos y conscientes del aquí y ahora, facilitándonos una plenitud emocional más rica.
 
-Más vale usar pantuflas que alfombrar el mundo. Para encontrar nuestra paz interior, tenemos que ser conscientes de nuestros potenciales personales y aprender a saber dosificarlos, así como nuestros recursos. De esta forma viviremos un auténtico crecimiento y evolución.
 
-No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo. Se trata de una de las máximas del budismo que nos permite eliminar casi todas las leyes y mandamientos morales actuales en nuestra sociedad. Teniendo parecido significado con la frase “No le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen a ti”, esta quinta reflexión va mucho más allá ya que consiste en un profundo conocimiento de nosotros mismos y una gran empatía para/con los demás.
 
-No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita. Nuestro deseo de tener más, tanto en el plano material como el emocional, es la principal fuente de todas nuestras preocupaciones y desesperanzas. Su máxima se basa en aprender a vivir con poco y aceptar todo aquello que nos brinda la vida en su momento. Ello nos llevará a una vida más equilibrada, reduciendo el estrés y muchísimas tensiones internas.
 
El hecho de desear más cosas a menudo solo indica falta de seguridad, que nos sentimos solos y necesitamos llenar esos vacíos. Sentirnos a gusto con nosotros mismos permite dejar atrás la necesidad de no tener que demostrar nada.
 
-Para entender todo, es necesario olvidarlo todo. De pequeños estamos en continuo aprendizaje. Nuestro mapa mental aún no está diseñado lo cual nos hace abiertos a “todo” y a la capacidad de entender cualquier cosa. No sabemos juzgar.
 
Pero a medida que crecemos nuestra mente se llena de condicionamientos y normas sociales que nos indican cómo debemos ser nosotros mismos, como deben ser las cosas, cómo debemos comportarnos e incluso qué debemos pensar interiormente. Nos volvemos inconscientes con nosotros mismos y nos perdemos.
 
Para cambiar y ver las cosas desde una perspectiva más sana para nosotros, tenemos que aprender a desligarnos de las creencias, hábitos e ideas que no provienen de nuestro corazón. Para ello, esta frase budista nos servirá para comenzar el proceso: “En el cielo no hay distinciones entre este y oeste, son las personas quienes crean esas distinciones en su mente y luego piensan que son verdad”.

Publicado el sábado, 9 de mayo de 2015 por @Cyberprimo

miércoles, 29 de abril de 2015

Sanar a nuestro niño interior

 
Todos llevamos dentro el niño que fuimos. Cuidar el niño interior es de vital importancia para la mejora emocional y para mantener una sana autoestima.
 
Casi todos en la infancia hemos tenido heridas emocionales, que si no solucionamos en su momento, el niño interior estará dañado. Ahora podemos intentar comprender lo que le pasa para sanarlo.
 
Cuando sientas una emoción negativa, pregúntate por qué te sientes así y trata de comprenderte, de buscar la manera de mejorar esas negatividades. Ese niño interior necesita amor y aceptación.
 
 
EJERCICIO PARA SANAR A NUESTRO NIÑO INTERIOR
 
Imagina tu etapa de la niñez. ¿Cómo eras con aproximadamente 8 años?. Trata de visualizar cómo eras físicamente y si te cuesta, puedes mirar alguna foto para refrescarte la memoria y captar todos los máximos detalles posibles.
 
Ahora haz un ejercicio de visualización e imaginación. Imagínate a ti mismo de pequeño, en tu habitación solo, ¿qué hacías cuando estabas en tu cuarto a solas? Imagina aquella etapa de la niñez, ves al pasado y recuerda cada detalle. Qué muebles habían en tu cuarto, de qué colores, a qué jugabas, etc…
 
Cuantos más detalles reales instales en la imaginación, mejor efecto causará el ejercicio. Ahora imagínate a ti mismo como eres ahora, que estás entrando a la habitación que tenías cuando eras pequeño, Abres la puerta y ves a un nño cabizbajo, inseguro. Ese niño eres tú cuando eras pequeño.
 
En la habitación estás tú, tal y como eres ahora, acompañado por un niño, que es el de la etapa de tu infancia. ¿y esto para qué sirve? Para sanarte de las heridas del pasado. Tu persona adulta puede tratar, conversar, acariciar al niño que fue, usando la imaginación.
 
Acércate a ese niño herido, sensible, temeroso y pregúntale qué le pasa. Ahora puedes comprenderle, besarle, abrazarle, darle protección, apoyo, amor, etc… Hazlo, trátate como te hubiera gustado que te trataran en la niñez.
 
Dale cariño y comprensión, abrázalo fuerte y dile que a partir de ahora estará a salvo, que lo cuidarás y aceptarás como se merece.
 
Juega con él, diviértelo, deja que salga su espontaneidad. Sigue imaginando y visualizando que te llevas a tu niño a donde le apetezca, ¿dónde más deseabas ir cuando eras niño?, ¿qué capricho deseabas y no pudiste tener?, ¿qué afectos le faltaron?
 
Ahora tú le puedes dar lo que desee. Salir y divertiros y cuando ya tu niño interior se sienta motivado y alegre, vuelve a la habitación. Déjalo allí a salvo y despídete de él, diciéndole que cada vez que lo necesite irás a ayudarle, a comprenderle y a darle amor.
 
 
LOS EFECTOS DE LA IMAGINACIÓN
 
Si has llevado a cabo el ejercicio y has puesto en marcha tu imaginación, te darás cuenta de que tus partes más inseguras, crueles y temerosas , provienen de tu niño interior. Trata de cuidarlo, quererlo y aceptarlo y notarás mejoría emocional, a la vez que tu autoestima quedará reforzada.
 
Los adultos que tienen a su niño interior saludable, no se reprimen cuando les apetece hacer algo no propio de adultos, como por ejemplo, pasar por un parque y montarse en un columpio, no les importará que la gente se extrañe.
 
Los adultos con el niño interior dañado, se reprimen cuando desean hacer cosas propias de la infancia, desean dar una imagen correcta, seria, de adultos, sin darse cuenta de que todos los humanos tenemos la necesidad de volver a ser niños de vez en cuando, y no es nada malo, no es inmadurez, sino que están dejando que su niño interior se divierta.
 
Los adultos que tienen hijos, pueden volver a divertir a su niño interior cuando juegan con sus hijos pequeños, ¿quíen no ha oído? “al padre le gustan más los videojuegos que al hijo…”, en cambio las personas adultas sin hijos, se reprimen más a la hora de hacer cosas propias de la infancia. Ya no le dan golpes al balón, ni se ríen de cualquier tontería, es como en la edad adulta ya hay que ser correcto y todo lo demás es de inmaduros.
 
Lo cierto es que no hay nada más saludable que dejar que tu niño interior sea espontáneo. No lo reprimas, la edad adulta también necesita de vez en cuando sacar esa parte divertida.

Publicado el miércoles, 29 de abril de 2015 por @Cyberprimo

jueves, 12 de marzo de 2015

Enseñanzas de un viejo pescador

 
Un rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.
 
-¿Por qué no has salido a pescar? - le preguntó el industrial.
- Porque ya he pescado bastante hoy - le respondió el pescador.
¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas? - insistió el industrial. -
¿Y qué iba a hacer con ello? - preguntó a su vez el pescador.
- Ganarías más dinero - fue la respuesta - De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con la que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas... y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico, como yo.
- ¿Y que haría entonces? - preguntó de nuevo el pescador.
- Podrías sentarte y disfrutar de la vida - respondió el industrial.
- ¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento? - respondió el satisfecho pescador

Publicado el jueves, 12 de marzo de 2015 por @Cyberprimo

sábado, 14 de febrero de 2015

El Respeto al Misterio del Amor

 
 
Los griegos fueron los grandes maestros en describir el comportamiento humano a través de pequeñas historias que acostumbramos a llamar ‘mitos’. Todas las generaciones que vinieron tras ellos, desde el psicoanálisis de Freud (con el complejo de Edipo, por ejemplo), hasta las películas de Hollywood (como el Morfeo de Matrix), han bebido de esas fuentes. Durante gran parte de mi vida, una de estas historias no dejó de intrigarme: El mito de Psique.
 
Érase una vez una linda princesa, admirada por todos, a la que nadie se atrevía a pedir en matrimonio. Desesperado, el Rey consultó al dios Apolo. Éste dijo que a Psique había que dejarla sola, vestida de luto, en lo alto de una montaña. Antes de que rayase el día, vendría una serpiente a su encuentro para desposarla. El Rey obedeció, y durante toda la noche la princesa esperó, aterrorizada y muerta de frío, la llegada de quien había de ser su marido. Al final, se durmió.
 
Al despertar, se encontraba en un hermoso palacio, convertida en reina. Todas las noches su marido venía su encuentro y hacían el amor, pero él le había impuesto una única condición: Psique podía tener cuanto quisiese, pero debía mostrar absoluta confianza y no intentar ver jamás su rostro.

La joven vivió mucho tiempo feliz. Tenía un hogar, cariño, alegría, y estaba enamorada apasionadamente del hombre que la visitaba todas las noches. Sin embargo, de vez en cuando tenía miedo de estar casada con una serpiente horrorosa. Una madrugada, cuando el marido aún dormía, con una antorcha iluminó la cama, y vio, tumbado a su lado, a Eros (o Cupido), un hombre de increíble belleza. La luz lo despertó, y él descubrió que la mujer que amaba no era capaz de cumplir su único deseo, y desapareció. Siempre que leía este texto, me preguntaba: ¿acaso no podemos descubrir nunca la cara del amor?
 
Mucho tuvo que llover antes de que pudiera comprender que el amor es un acto de fe en otra persona, y su rostro debe seguir envuelto en misterio. Debe ser vivido y disfrutado en cada momento, pero en cuanto intentamos entenderlo, desaparece la magia.

Cuando al fin entendí esto, dejé que mi vida la guiara una lengua extraña, que denomino un lenguaje “de señales.” Sé que el mundo está hablando conmigo, que tengo que escucharlo, y que si lo hago, seré guiado hacia lo que existe de más intenso, más apasionado, y más bello. Claro que no es fácil, y a veces me siento como Psique en el peñasco, con frío y miedo. Pero si soy capaz de pasar así la noche y entregarme al misterio y a la fe en la vida, al final siempre acabo despertando en un palacio. Lo único que necesito es confiar en el Amor, aun a riesgo de errar.

Para concluir con el mito griego: desesperada por recuperar su amor, Psique se somete a una serie de trabajos que Afrodita (o Venus), madre de Cupido (o Eros), celosa de su belleza, le impone. Uno de esos trabajos es el de entregarle a ella un poco de su belleza. Psique siente curiosidad por la caja que contiene la belleza de la diosa y una vez más sucumbe ante el Misterio: abre la caja y en ella no encuentra nada de belleza, sino un infernal sueño que la deja inerte, sin movimiento.

Eros/Cupido también está apasionadamente enamorado, y se arrepiente de no haber sido más tolerante con su mujer. Consigue entrar en el castillo y despertarla de su profundo sueño con la punta de su flecha. En ese momento vuelve a hablarle: “casi mueres por culpa de tu curiosidad.” Y he aquí la gran contradicción. Psique, que en el conocimiento buscaba la seguridad, no encuentra en él sino la inseguridad. Los dos se dirigen a Júpiter, el dios supremo, y le suplican que jamás se pueda deshacer su unión. Júpiter defendió con tanto empeño su causa, que consiguió el beneplácito de Venus.

A partir de ese día, Psique (la esencia del ser humano) y Eros (el amor) están juntos para siempre. Quien no lo acepte y busque siempre una explicación para las mágicas y misteriosas relaciones humanas, se perderá lo mejor que la vida puede ofrecer.
 
Saludos y hasta la próxima
 
* Texto Original de: Paulo Coelho

Publicado el sábado, 14 de febrero de 2015 por @Cyberprimo

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