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La enseñanza de los tres monos sabios


No ver, no escuchar y no hablar ¿Por qué es algo tan necesario en los tiempos que corren?


Si combinamos la enseñanza de los tres monos sabios con los filtros de Sócrates aprenderemos a valorar en su justa medida cada cosa que decimos, oímos o vemos.


Vivimos rodeados de información, conectados un gran número de horas a las redes sociales, en ocasiones sin preguntarnos para qué sirve esa carga de contenido del que disponemos. Es hiperconectividad y la necesidad de conectar con los demás aunque sea en el plano virtual, sumado a la época crítica que estamos viviendo, puede hacernos adoptar posturas que no nos benefician a nosotros ni a nuestro entorno. En estos momentos, por tanto, quizá sea buena idea recurrir a la sabiduría popular o aquellas enseñanzas que nos ayudan a adaptarnos mejor a las crisis y a relacionarnos mejor con las personas con las que convivimos, ya sea en casa, o a través de la red. Es el caso de la enseñanza de los tres monos sabios. Te cuento qué representa esta simbología que habrás reconocido ya por ser un icono frecuente en los mensajes de whatsapp. 


Qué representan los tres monos sabios


Los tres monos sabios es una una escultura realizada en madera por el artista japonés Hidari Jingorō en 1636. La pieza está ubicada sobre los establos sagrados del santuario de Toshogu, en Nikko, en la parte norte de Tokio. Los siglos no han mermado el valor de su significado y el paso de la historia solo ha puesto de manifiesto el valor del mensaje que representan. 


Mizaru, Kikazaru y Iwazaru, el nombre de cada mono, significa no ver, no oír y no decir. No se trata de una postura sumisa, que acepta sin más lo que sucede, sino de no emitir comentarios que hagan daño a otros o a nosotros mismos. 


Cada mono representa una actitud a tener en cuenta que en conjunto refleja una lección de sabiduría y espiritualidad. No veas aquello que te hace daño, pero ten en cuenta también que hay muchas cosas que no ves, que no conoces. No hables mal, no dañes con tus palabras, ni cuentes lo que no sabes,  por último, no escuches lo que no tenga un propósito constructivo.


La clásica historia de los “tres monos sabios” del santuario de Toshogu encierra una sencilla enseñanza que nunca pasa de moda: “Debemos ser cuidadosos con lo que decimos, con aquello que escuchamos y también con lo que vemos”.


Para los japoneses, por ejemplo, hace referencia a un código filosófico y de conducta donde ensalzar la necesidad de ser prudentes: “No veas lo malvado, no escuches lo malvado, no hables con maldad”, una enseñanza que proviene de las escrituras de Confucio y que, para muchos, ofrece cierta imagen de “rendición”.


Sin embargo, los historiadores ven en la imagen de los tres monos un paralelismo con el relato de los “Tres filtros de Sócrates”. Así, sin duda, nos trasmite un mensaje mucho más útil para nuestra vida moderna, alejado quizá del antiguo servilismo oriental, ya que este invitaba a la población a rendirse ante el sistema, bajo la recomendación de no ver ni oír las injusticias.


Te invito a reflexionar sobre estas enseñanzas.



Los 3 filtros de Sócrates


Para entender la similitud entre los 3 monos sabios y los 3 filtros de Sócrates, es interesante conocer primero la lección que el sabio ateniense quiso darle a un discípulo suyo, cuando este llegó a su casa dispuesto a explicarle que alguien había estado criticándolo.

Antes de que el nervioso alumno abriese la boca, Sócrates le planteó estas tres preguntas. Tres “filtros” en los que debía reflexionar antes de dirigirse a él.



El mono que se tapa la boca: Iwazaru


Para la filosofía nipona, esta figura representa la necesidad de no trasmitir el mal. Se relaciona también con la recomendación de no poner en voz alta el propio malestar o insatisfacción.


La prudencia se relaciona también con no evidenciar demasiado el propio mundo emocional, con ser templado y, ante todo, comedido.


Por su parte, según la enseñanza de los tres filtros de Sócrates, tiene mucho que ver con la necesidad de no propagar chismes.


Y es que estos no son siempre ciertos, ni son buenos.


Tampoco tienen una necesidad práctica a la hora de ponerlos en voz alta.



El mono que se tapa los oídos: Kikazaru


En Japón, se suele ver de forma muy negativa a las personas que difunden críticas, rumores o noticias negativas.


De ahí que prefieran taparse los oídos ante determinado tipo de informaciones para preservar su equilibrio.


Esta idea, de raíces tradicionales, puede chocarnos un poco en el mundo occidental. En esta parte del globo las noticias negativas, así como los chismes y las críticas sobrevuelan nuestros entornos como algo común.


Si aplicamos en esta idea los 3 filtros de Sócrates nos daremos cuenta de que hay algunos matices:


A veces, aunque la información sea negativa es necesaria trasmitirla porque es información útil (yo te informo de que tus clientes no están contentos y de que debes esforzarte para afianzarlos).


No obstante, si la información no es útil y, además, es dañina, lo recomendable es seguir la lección del mono Kikazaru: taparnos los oídos.



El mono que se tapa los ojos: Mizaru


Para el código filosófico y moral santai, la injusticia es mejor no verla, no escucharla ni hablar de ella. Sin embargo, esta idea, en la actualidad, no se sostiene; lo sabemos.


No obstante, podemos enfocar la imagen de este tercer mono desde la visión socrática. Nos daremos cuenta de que es una invitación directa a cerrar los ojos ante lo que no sirve, ante lo que no es útil ni bueno.


Lo recomendable es cerrar los ojos a la oscuridad para alzar nuestras miradas hacia ese lado más luminoso, más esperanzador y significativo.


También nos dice que lo que no veamos ni ratifiquemos, no debemos divulgarlo. Teniendo en cuenta el filtro de la necesidad, si no es relevante es mejor callar.


Para concluir, la enseñanza que nos deja la imagen de los 3 monos, esa donde uno calla, el otro se tapa los oídos y el otro se cubre los ojos, tiene que ver con nuestras propias necesidades y con la recomendación de ser siempre cautos y prudentes.


Cuida tus palabras, tapa tus oídos de lo que no te sirve o te ayuda y cubre la mirada ante todo lo que te hace daño para buscar solo lo que te confiera felicidad.


Saludos y hasta la próxima! 


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