Carta de Capablanca a su hijo
JosĂ© RaĂşl Capablanca fue uno de los más grandes campeones mundiales de ajedrez. Cuenta la leyenda que siempre vestĂa elegantemente y que, si bien perdiĂł algunas partidas, nunca lograron hacerle Jaque Mate en toda su carrera como profesional.
En el libro de V. Linder "Capablanca en Rusia" se publicĂł la siguiente carta, que Capablanca dirigiĂł a su hijo desde Rusia, en 1925:
Siete de octubre, 1925
Mi querido hijo:
Tendrás que conservar esta carta para poder releerla cuando cumplas veintiún años, porque entonces ya conocerás y entenderás cosas que ahora desconoces y no comprendes. Ante todo, siempre has de respetar y querer a tu madre, más que nada en el mundo.
Procura no mentir nunca, di siempre la verdad. Tu padre tiene en todo el mundo la reputaciĂłn de un hombre moderado, honesto y justo. Intenta apoyarme en eso. Estudia bien y sĂ© fuerte para poder proteger a tu madre y a tu hermana, tanto intelectual como fĂsicamente. Con independencia de tus preferencias profesionales, no olvides que, a pesar de todo, debes hacerte abogado para proteger los intereses de tu familia. Una vez hecho eso, podrás dedicarte a lo que te guste, si es que tienes inclinaciones hacia otras profesiones. Tienes que tener en cuenta que la mejor Ă©poca en la vida de un hombre es la de estudiante. Quizás no te parezca asĂ en tu juventud, pero cuando Ă©sa pase y tengas unos cuarenta años, comprenderás que estoy diciendo la verdad.
Por lo que se refiere a tu desarrollo fĂsico, hay dos actividades que deberás practicar: la nataciĂłn y el boxeo, para poder sentirte seguro tanto en el agua como en tierra firme. Eso no quiere decir que tengas que utilizar con frecuencia tus puños, pero tienes la obligaciĂłn de estar preparado para hacerlo cuando sea necesario.
Procura ser un hombre ilustrado. En el mundo no hay nada ni tan grandioso ni importante como un libro. Ante todo, recuerda que hay que ser Ăştil a la humanidad. Si eres capaz de evitarlo, nunca juegues a las cartas, ni fumes, ni bebas. Todos esos vicios acortan la vida y debilitan al hombre fĂsica e intelectualmente.
SĂ© un hombre recto y bueno. Un fuerte abrazo de tu padre ...
En una hoja de papel aparte, Capablanca escribiĂł:
"Para mi hijo José Raúl, cuando cumpla diez años, y luego para toda la vida."
José Raúl Capablanca
